Jesús Revuelto certifica la desaparición de un glaciar pirenaico
El glaciar Infiernos, en Panticosa (Huesca), ya no se puede considerar un glaciar. Es una de las principales conclusiones de la campaña de monitorización llevada a cabo por Jesús Revuelto, investigador Ramón y Cajal en el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE, CSIC), y colaboradores, gracias a la Beca Leonardo en Biología, Ciencias del Medio Ambiente y de la Tierra que recibió en 2023.
18 diciembre, 2025
Los resultados del informe sitúan el año 2024-2025 como el tercero peor en cuanto a pérdidas de hielo expuesto desde que se dispone de datos anuales, después de 2022 y 2023. De media, el espesor ha descendido en más de un metro en todos los glaciares analizados, y destaca también la constatación de que el cuerpo principal del glaciar Aneto se ha fraccionado y una de las masas resultantes —la que permanece debajo del Collado de Coronas— tampoco puede ya considerarse un glaciar. Por su parte, el glaciar Infiernos se ha convertido en un helero que, según las predicciones de los investigadores, podría reducir su tamaño de manera significativa durante los próximos años.
Para que un glaciar se considere tal, tiene que acumularse hielo en la alta montaña que fluya ladera abajo de manera muy pausada. Las nevadas del invierno son las que nutren a estos glaciares cuando esa precipitación se convierte en hielo, pero el aumento desproporcionado de las temperaturas en los Pirineos está fragmentando los glaciares e impidiendo que fluyan ladera abajo. Cuando este flujo se frena, el glaciar se considera muerto, y pasa a denominarse helero.
Revuelto obtuvo en 2023 una Beca Leonardo en Biología, Ciencias del Medio Ambiente y de la Tierra con el objetivo de predecir cuándo se producirá la desaparición del último glaciar en los Pirineos. Para ello, combina observaciones históricas de algunos de los principales glaciares de la cordillera con nuevas adquisiciones obtenidas a través de drones, radar de penetración terrestre y mediciones de la temperatura del suelo. Gracias a las mediciones con drones realizadas año a año, es posible obtener modelos tridimensionales en alta resolución del relieve del glaciar y calcular con precisión las pérdidas y ganancias en el espesor del hielo. Con estos datos, el investigador y su equipo pueden simular su evolución futura bajo distintos escenarios climáticos.
En un artículo titulado “Sin esperanzas para los glaciares pirenaicos” publicado en Annals of Glaciology, Revuelto y sus colaboradores estiman que “analizando las pérdidas de elevación en los tres mayores glaciares pirenaicos, es muy probable que, para 2034, los Pirineos estén libres de hielo”, y añaden que, “si los veranos extremos como los de 2022 y 2023 se vuelven recurrentes, este fenómeno podría incluso adelantarse”. Estas estimaciones se basan en datos del espesor del hielo actualizados a 2024, junto con tres modelos de evolución del clima en función de las emisiones de gases de efecto invernadero. “Esta observación debería servir de llamada a la acción y subrayar la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases invernadero y de mitigar el calentamiento que se prevé para la segunda mitad de siglo”, concluyen los autores.