pedro medina
Obtuvo una Beca Leonardo en Biología y Biomedicina en 2014

Pedro Medina lidera el desarrollo de una terapia experimental para frenar el crecimiento de los tumores de pulmón

PATRICIA CONTRERAS TEJADA

Un equipo liderado por Pedro Medina, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Granada y beneficiario de una Beca Leonardo en Biomedicina en 2014, ha diseñado una nueva terapia, aún en fase experimental, para eliminar ciertas mutaciones de los tumores de pulmón que empeoran el pronóstico en gran medida. Estas mutaciones afectan al gen KRAS, paradigma hasta hace pocos años de los objetivos intocables en oncología. La estrategia ha demostrado su eficacia en el laboratorio y abre la puerta a terapias más duraderas para el cáncer más mortífero a nivel mundial. Los resultados se publican en Nature Communications.

28 enero, 2026

Perfil

Pedro Medina

“El cáncer de pulmón es una enfermedad silenciosa”, explica Medina. “En sus fases iniciales apenas causa síntomas, o estos se confunden con dolencias respiratorias comunes. Cuando aparecen señales más claras, el tumor suele estar ya avanzado y, en muchos casos, se ha extendido a otros órganos, lo que limita las opciones de tratamiento”. Aunque se están desarrollando distintas tecnologías de cribado para detectar el cáncer antes de que presente síntomas, aún no están del todo implantadas.

Pero, además, los tratamientos dirigidos suelen perder eficacia debido a la aparición de resistencias. Una de las principales causas es el gen KRAS que, en condiciones normales, actúa como un interruptor molecular encargado de indicar a las células cuándo deben crecer y dividirse. Sin embargo, si este gen sufre mutaciones, el interruptor se vuelve incapaz de apagarse, con lo que las células se proliferan de manera descontrolada y el tumor se vuelve muy agresivo. Por estos motivos, el cáncer de pulmón es actualmente la primera causa de muerte por cáncer en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

A lo largo de las últimas décadas se han sucedido los intentos de bloquear la función de KRAS, pero ninguno tuvo éxito hasta la aprobación por la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense, en 2021, del primer inhibidor dirigido contra una cierta mutación de este gen, un fármaco llamado sotorasib. Aun así, muchos pacientes no responden al tratamiento, y otros desarrollan resistencia en apenas meses.

Herramientas de precisión para eliminar los genes defectuosos

Ahora, el equipo de investigación dirigido por Pedro Medina ha explorado una vía alternativa: en lugar de bloquear la proteína que fabrica la célula cuando el gen está mutado, han eliminado directamente las copias defectuosas del gen KRAS, logrando que el tumor pierda la base de su crecimiento. El avance ha requerido una precisión excepcional para, por un lado, identificar las variantes mutadas de KRAS (en concreto, G12C Y G12D) y distinguirlas de la versión normal del gen y, por otro, cortar el ADN sin dañar otros genes sanos, dos requisitos esenciales para evitar consecuencias no deseadas a largo plazo.

La estrategia se validó primero en cultivos celulares, donde se comprobó que la edición genética reducía de manera drástica la viabilidad de las células portadoras de KRAS mutado. Después, el equipo investigador empleó lo que Medina llama “avatares del cáncer”, más conocidos como organoides: versiones en miniatura de tumores cultivados en el laboratorio a partir de muestras reales de pacientes, que reproducen fielmente la arquitectura, las mutaciones y la respuesta a los tratamientos del tumor original. “Gracias a ellos —continúa el investigador— podemos estudiar con gran precisión cómo responde cada tumor a distintas terapias antes de aplicarlas en pacientes reales”.

Puesto que los resultados fueron prometedores en ambos casos, el equipo probó la técnica en tumores de pacientes que se habían injertado en ratones, un modelo aún más realista. La terapia frenó el crecimiento tumoral de manera significativa, incluso en tumores previamente resistentes al fármaco sotorasib.

Un paso más hacia terapias personalizadas más seguras y duraderas

El siguiente paso será probar esta terapia en ensayos clínicos, aunque para ello habrá que superar el desafío fundamental de llevar las herramientas de edición genética hasta las células tumorales dentro del organismo humano de manera eficaz y segura. De conseguirlo, el potencial de esta técnica es claro ya que, según afirma el investigador, “la misma estrategia podría adaptarse para eliminar otras mutaciones clave en genes como EGFR, ERBB2 o BRAF”. Incluso el propio KRAS está implicado también en otros tipos de cáncer como los de páncreas y de colon, y el equipo investigador está empleando los resultados para entender mejor cómo este y otros genes contribuyen a la resistencia terapéutica o a la evasión del sistema inmunitario.

“Hemos desarrollado una terapia programable capaz de eliminar selectivamente las células tumorales atacando directamente las mutaciones en el ADN que las hacen malignas”, destaca Medina. “Es una demostración tangible de que la medicina de precisión basada en edición genética está cada vez más cerca. Me gustaría que este trabajo inspirara el desarrollo de terapias personalizadas más seguras, duraderas, capaces de atacar con precisión las mutaciones de las que dependen muchos tumores”. Más allá, el equipo investigador está embarcado en una línea de investigación enfocada no solo en atacar el tumor una vez formado, sino en prevenir su aparición. “Es un proyecto más ambicioso, pero confiamos en que los resultados de este trabajo nos den la credibilidad y el impulso necesarios para hacerlo realidad”, concluye.

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