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Vivir es heredar

LORENZO MESEGUER

Lorenzo Meseguer Luján es violonchelista y catedrático de Música y Artes Escénicas en el Conservatorio Superior de Música de Castilla y León. En 2024, recibió una Beca Leonardo en Música y Ópera para recuperar los cuartetos de cuerda compuestos por dos generaciones de autores españoles de principios del siglo XX poco exploradas: el llamado ‘Grupo de los ocho’ y la generación inmediatamente posterior (la de María de Pablos, Jesús García Leoz o José Muñoz Molleda). Ahora, Meseguer publica el CD Los cuartetos del Conservatorio, con grabaciones de estas obras anteriormente inéditas y poco conocidas. En esta tribuna, Lorenzo Meseguer reivindica el legado silencioso de estos autores españoles.

26 marzo, 2026

Perfil

Lorenzo Meseguer

A finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, España encara como nación una crisis económica, de desigualdad social y de identidad, que toca fondo con la pérdida de las últimas colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Estos acontecimientos junto al auge y crecimiento de los distintos nacionalismos conformarán de manera determinante el nuevo contexto político y social del Estado en los años más convulsos de nuestra historia reciente.

Hijos de este nuevo siglo, observamos a varias generaciones de escritores, poetas, músicos, pintores, cineastas, y un largo etcétera de artistas y científicos, que lejos de menguar junto a su tiempo nutrirán la nueva savia de esta época, modernizando y creando un tejido cultural e intelectual en las principales urbes del país. Generaciones como la del 98, del 14 y del 27 brotaron a expensas de una época de gran incertidumbre, con dos Guerras Mundiales y una Guerra Civil por medio, que llegará a denominarse posteriormente como la Edad de Plata de la cultura española, creando un paralelismo con el “Siglo de Oro”, aquel pretérito periodo dorado, donde artes y pensamiento florecieron de una forma extraordinaria.

El campo de exploración y creación musical no fue ajeno a estos devenires, si bien es cierto que la Guerra Civil truncó la vida personal y profesional de muchos de los artistas, bien por el exilio -interno en muchos de los casos- o por el aislamiento sufrido, contamos hoy en día con un corpus musical enorme, con nombres y apellidos, en el que podemos atestiguar que su calidad artística y musical es proporcional al grado de denostación y olvido sufridos. Y por este motivo, era necesario aventurarse en un proyecto durante casi dos años que rescatara alguno de los tantísimos nombres que aún hoy en día ocultamos. El álbum Los Cuartetos del Conservatorio: Una herencia olvidada acaricia de soslayo esta prolífica época de nuestra historia reciente con la grabación de siete cuartetos de cuerda de siete compositores nacidos a comienzos del siglo XX que tuvieron como punto de encuentro el Conservatorio de Música de Madrid y a un maestro en común, el polifacético músico y compositor Conrado del Campo.

Autores como Fernando Remacha, Premio Nacional de Composición y becado en la Academia de España en Roma; Salvador Bacarisse, Premio Nacional de Composición que tuvo una gran visibilidad social gracias a su cargo como responsable musical en Unión Radio; o Julián Bautista, Premio Nacional de composición y exiliado en Argentina, pertenecieron al denominado Grupo de los Ocho de Madrid, que se presentó en la Residencia de Estudiantes a la vera de la Generación del 27, como representantes de la moderna escuela musical española.

La generación inmediatamente posterior y que recoge este doble CD estuvo formada por: María de Pablos, primera mujer en obtener la beca de la Academia de España en Roma en 1928; José Muñoz Molleda, Premio Nacional de Música y académico nº47 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Jesús García Leoz, Premio Nacional de Música y prolífico compositor además de música de cine; y Ángel Martín Pompey, Premio Nacional de Música en 1999, que a sus 97 años fue pedagogo en el colegio de Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Todos ellos son muestra de las múltiples vías y senderos que tomó la creación musical en nuestro país, algunos pudieron formarse en el extranjero con los grandes maestros de la época (Boulanger, Dukas, Malipiero…), pero todos supieron nutrirse de los conocimientos de sus profesores y trazar un camino singular en el mundo de la composición.

Estos compositores fueron ejemplo de la regeneración de la música en España y fieles defensores de los preceptos que su maestro Del Campo introdujo sabiamente en esta generación. Como comenta la musicóloga y experta Christiane Heine, “Del Campo nunca se propuso forjar personalidades al estilo de la suya propia, sino estimular en cada uno la peculiar y ofrecerle, eso sí, el bagaje preciso”. Para ello, utilizó “el fuerte arraigo a la tradición conservando las conquistas de la música culta occidental, reinterpretando la música popular de procedencia española”. Según prosigue, el maestro era un ferviente defensor de una vasta educación cultural, y exigía una formación humanística para los futuros músicos en los que incluía  valores primordiales como la sinceridad y el entusiasmo a la hora de componer.

Este trabajo es un particular homenaje a esa intrahistoria en el sentido unamuniano, a nuestra herencia, a nuestros músicos e intérpretes, a nuestros profesores y maestros, esos que alguna vez e incluso teniendo reconocimiento en otra época, el siglo pasado –a veces demasiado reciente y cercano como para recordar y rendir tributo-, nuestra memoria colectiva decidió ignorar.

Reivindicar este pasado no es solo un deseo, sino que es un deber para con las generaciones venideras; por ello, este proyecto apoyado por la Fundación BBVA no tendría sentido sin una última fase que llevara y ofreciera a los estudiantes de nuestros conservatorios del siglo XXI a prestar atención y mimo a esta música que no solo tiene un signo de calidad,  personalidad y experimentación, sino que es una constatación de que nuestra literatura, sobre todo aquella que se nutre del buen hacer, del tiempo y la maduración -y que, dicho sea de paso, algunas de estas composiciones no pudieron disfrutar-, si se le ofrece el cariño y la paciencia -esa otra olvidada- que sí le otorgamos a los grandes nombres de nuestra historia musical, pueden dejarnos momentos de belleza, recreación y reflexión sin igual.

“….La vida auténtica es recreación, y recrear es, a la vez, conservar y renovar.”

José Ortega y Gasset

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