FIRMA INVITADA
Caminar a hombros de gigantes gracias al Institute for Social Research (ISR) y a NORC de la Universidad de Chicago
El profesor Luis Ayuso, catedrático de Sociología de la Universidad de Málaga y Beca Leonardo 2021 en Economía, Ciencias Sociales y Jurídicas, analiza en este artículo la trascendencia de las contribuciones del Institute for Social Research (ISR) de la Universidad de Michigan y NORC de la Universidad de Chicago, las dos instituciones recientemente galardonadas por el Premio Fronteras del Conocimiento en Ciencias Sociales. El autor considera que la concesión de este premio supone reconocer los hombros de gigantes sobre los que se han levantado las ciencias sociales, reivindicar la racionalidad basada en el conocimiento y la evidencia científica, y avanzar en las fronteras del conocimiento para afrontar los nuevos retos que nos trae la sociedad digital.
28 mayo, 2026
Aunque el origen de las ciencias sociales modernas hay que buscarlo en Europa como continuación de la filosofía ilustrada que tiene su reflejo en las grandes revoluciones (científica, política, industrial, etc.), será en Estados Unidos donde se dé el trascendental salto desde la “gran teoría histórica” a la investigación empírica organizada basada en datos, medición y modelización. En este tránsito, la aportación del Institute for Social Research (ISR) de la Universidad de Míchigan y de NORC (originalmente National Opinion Research Center) de la Universidad de Chicago son fundamentales, pues supieron leer el futuro y poner las bases científicas para entender la nueva sociedad que surgía tras la Segunda Guerra Mundial. Su papel supuso un avance tanto a nivel académico como aplicado, institucionalizando una ciencia social que contribuía de forma eficiente y directa a la mejora de la sociedad.
Existen al menos cinco contribuciones que son de obligada referencia por el impacto que han tenido en las ciencias sociales a nivel global:
Desde el punto de vista metodológico, ambos institutos han liderado los avances más importantes relacionados con la demoscopia en el mundo. Tanto en el diseño de cuestionarios donde sus aportaciones sobre el orden de las preguntas y el vocabulario empleado, o las escalas de medición, son parte de la historia de nuestra diciplina; como en los avances de los cálculos muestrales (fundamentales para la predicción del voto), la lucha contra las bajas tasas de respuesta o el tránsito hacia cuestionarios multicanal (CAPI, CATI y CAWI).
Científicos sociales de todo el mundo estamos en deuda con estas instituciones por haber impulsado la puesta en marcha de bases de datos comparadas a nivel internacional. Estudios tan relevantes como la Encuesta Mundial de Valores (WVS) realizada desde 1981 o el International Social Survey Programme (ISSP) desde 1984, son fundamentales para entender mejor las transformaciones sociales de nuestros países en clave comparada. Igualmente, el desarrollo de estudios específicos en Estados Unidos como la General Social Survey o la Health and Retirement Study, y la puesta en marcha de estudios panel desde finales de la década de los años sesenta, han iluminado iniciativas similares en todas partes del mundo. A ello se suma la creación en 1962 del Consorcio Interuniversitario para la Investigación Política y Social (ICPSR) uno de los mayores archivos digitales de datos de ciencias sociales del mundo, con más de 250.000 archivos de investigación.
Tampoco debe pasar desapercibida la aportación de estos centros a la formación metodológica de múltiples generaciones de científicos sociales desde hace casi ocho décadas. Alrededor del Michigan Program in Survey and Data Science (MPSDS) se ha desarrollado uno de los programas más influyentes del mundo en metodología de encuestas, estadística aplicada y ciencia de datos sociales, por el que han pasado la mayoría de maestros y maestras de nuestra disciplina. Igualmente, el impulso de su famosa colección de “libros verdes” (Quantitative Applications in the Social Sciences (QASS) editada por SAGE), propició gracias a estos manuales breves y accesibles, formación especializada en técnicas de encuesta y su análisis, siendo una referencia indiscutible en nuestro ámbito.
Característico también de estos centros ha sido su orientación aplicada con un alto impacto en la comprensión científica de los procesos electorales, los cambios culturales y su incidencia en el desarrollo económico. Su valiosa información empírica ha sido clave para el desarrollo de políticas públicas con las que abordar aspectos demográficos, la pobreza, la desigualdad, la movilidad social, y un largo etcétera que ha repercutido en la mejora de la vida de la gente. Todo ello se ha reflejado también en su alta vocación de servicio público. Se trata de dos organismos sin ánimo de lucro, independientes y preocupados principalmente por la neutralidad científica y la transparencia. De ahí la digitalización de sus datos y la disponibilidad de herramientas en abierto que favorezcan su uso a analistas sociales, medios de comunicación y decisores públicos. En una sociedad democrática el análisis de la opinión pública es fundamental para la gobernanza contemporánea, e instituciones como estas contribuyen a su consolidación y defensa.
La repercusión de ambas instituciones en España también ha sido muy importante, sobre todo en la creación y desarrollo del Instituto de Opinión Pública en 1963. Muchos sociólogos españoles se formaron en el ISR y el NORC, y profesores como Juan Díez Nicolás contribuyeron de forma decisiva al traslado de esta filosofía a España y a la construcción del CIS en 1978. El Centro de Investigaciones Sociológicas recoge este mismo principio de profundizar en el conocimiento científico para ser de utilidad a investigadores, administraciones públicas y medios de comunicación. Al igual que estos centros norteamericanos, mantiene una base de datos de incalculable valor abierta a toda la sociedad, un Curso metodológico de Postgrado con más de 30 ediciones, y una editorial referente de las ciencias sociales en castellano. Incluso desde el año 2013 y gracias al buen hacer del profesor Félix Requena, una Encuesta Social General Española (ESGE).
En un contexto como el actual donde todos parecemos deslumbrados por la capacidad de la Inteligencia Artificial, premiar a estas dos instituciones —como acaba de hacer el Premio Fronteras del Conocimiento en Ciencias Sociales Premios Fronteras del Conocimiento en Ciencias Sociales— es reconocer los hombros de gigantes sobre los que se ha levantado nuestra disciplina, reivindicar la racionalidad basada en el conocimiento y la evidencia científica, y avanzar en las fronteras del conocimiento para afrontar los nuevos retos que nos trae la sociedad digital.