Cristina Oñoro, Mar Gómez Glez y Silvia Herreros de Tejada defienden la libertad infinita que otorga la no ficción
Cristina Oñoro, Mar Gómez Glez y Silvia Herreros de Tejada tienen muchas cosas en común: son escritoras, doctoras en literatura, han recibido la Beca Leonardo en Creación Literaria y Artes Escénicas, y han publicado recientemente un ensayo. Este sábado, han protagonizado un diálogo literario en la librería Alberti de Madrid, que han llamado “Contar nuestra época”. Aunque las tres han cultivado diversos géneros, han puesto el foco en la escritura de no ficción, a través de sus últimas obras: Juvencolía, de Silvia Herreros de Tejada, y Sangre, de Mar Gómez Glez. Cristina Oñoro, autora de El jardín de las americanas y, más recientemente, de una biografía de Jane Austen, ha ejercido de moderadora.
28 mayo, 2026
“Queremos hacer una reflexión sobre el ensayo, la no ficción, una escritura a caballo entre lo académico y lo personal, que es lo que hacen Silvia y Mar en estos maravillosos libros, y lo que yo humildemente intento en mis trabajos de ensayo, y explorar cómo este género puede ser una herramienta de análisis, un refugio para los tiempos de crisis, para contar nuestra época”, comienza Cristina Oñoro, que imparte, además, la asignatura de Creatividad Literaria en Textos Ensayísticos en la Universidad Complutense de Madrid.
Oñoro sostiene que sus dos compañeras narran nuestra realidad desde una mirada muy actual que combina investigación y ensayo personal para analizar temas universales. En Sangre, Gómez rastrea la historia de ese fluido que nos constituye para escudriñar su papel actual y su omnipresencia en todos los aspectos de la vida: “El libro surgió en parte por mi curiosidad personal, pero también a raíz de un problema de salud que tuve relacionado con la sangre, y de algunas enfermedades hematológicas de personas de mi entorno. Empecé a investigar un montón de aspectos apasionantes: las transfusiones, el mito de los vampiros, el mercado que hay detrás de ese fluido… Y empecé a entender que era un elemento perfecto para hablar de la humanidad”.
Por su parte, Herreros vuelve en Juvencolía al tema de la eterna juventud –es especialista en los textos de J. M. Barrie y en el personaje de Peter Pan– para abordarlo desde otra perspectiva: la de una mujer que se enfrenta a su propia mortalidad. “Aunque la idea inicial fue hacer una enciclopedia sobre la juventud como excusa para volver a Yale a investigar sobre Barrie y Luella Day –una doctora texana que se inventó que la fuente de la juventud se encontraba en el jardín de su casa para vender tónicos–, a mi vuelta en España me diagnosticaron un cáncer de mama, que me obligó a someterme a un tratamiento largo de operaciones, quimioterapia, menopausia inducida y todo lo que conlleva. Esa grieta me resultó ineludible y decidí introducir esa experiencia personal en el libro que estaba escribiendo, ya que esa noticia fue una forma de darme cuenta de que no era tan joven como pensaba”, expone.
Las dos escritoras, argumenta Oñoro, han sabido conciliar en su voz narrativa una investigación minuciosa y una vertiente creativa. “No me considero una autora de ensayos densos, y siempre me ha gustado plasmar la dualidad de mis gustos en mis libros. A la vez que disfruto investigaciones eruditas en archivos, también me gusta la cultura pop. Algunas personas me han dicho sorprendidas que Juvencolía era ‘demasiado entretenido para ser un ensayo’, y eso revela los prejuicios que existen frente a este género. Yo lo definiría como un ensayo narrativo y personal”, asevera Herreros.
Gómez concuerda: “Parece que en España, si no escribes un ensayo plagado de referencias académicas te acusan de escribir autoayuda. Otro comentario que he recibido es que escribo como un autor estadounidense, que para mí es un halago. De alguna manera, creo que nos estamos atreviendo a traer ese estilo de ensayo más anglosajón, en el que se pueden combinar la alta y la baja cultura sin complejos”. Además, afirma que formalmente se inspiró en el superventas americano Breasts: A Natural and Unnatural History, de Florence Williams, un ensayo monográfico que gira alrededor de esta parte del cuerpo.
Por último, Oñoro pregunta a sus colegas de profesión qué les ha permitido el ensayo a diferencia de otros géneros. Para Gómez supuso una reconciliación con su parte socióloga y académica, que podía unir con su faceta literaria, y para Herreros, un espacio de pensamiento y libertad que no se esperaba. “Creo que el ensayo goza de esa libertad, de esa flexibilidad y de ese espacio de pensamiento abierto a escrituras muy variadas, y que en autoras como Mar y Silvia, que combinan el rigor de la investigación con lo creativo, es un terreno muy fértil”, ha concluido Cristina Oñoro.
