“La alfabetización mediática en Primaria ayudará a usar la inteligencia artificial generativa con sentido crítico”
Eva Herrero, profesora titular de Periodismo en el Departamento de Comunicación de la Universidad Carlos III de Madrid, llevó a cabo en 2020, gracias a una Beca Leonardo, un proyecto sobre alfabetización mediática en Educación Secundaria Obligatoria. “Descubrimos que comenzar a trabajar esta competencia en la ESO equivalía a llegar tarde”, afirma. Por eso ha puesto en marcha, AMIKIDS-EP, un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), que traslada el foco a Educación Primaria con el objetivo de impulsar “el pensamiento crítico y la reflexión sobre el consumo digital, donde reina el scroll infinito y la sucesión de shorts”.
28 mayo, 2026
Pregunta.- ¿Qué es la alfabetización mediática y qué hallazgos obtuviste sobre esta cuestión con el proyecto Leonardo que llevaste a cabo entre alumnos de secundaria?
Respuesta.- La competencia en alfabetización mediática es una habilidad que nos permite tener una aptitud crítica a la hora de consumir cualquier tipo de contenido en la red y en los medios. En aquel estudio descubrimos que el 50% de los estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria no era capaz de distinguir un titular falso (fake news) frente a otro verdadero sobre un mismo tema, que conocen mucho más a influencers que a periodistas y que, aunque el desarrollo de la alfabetización mediática forma parte del currículo, en la práctica, la implantación de esta competencia depende mucho de la voluntad de cada profesor y se trabaja fuera del currículo escolar, es decir, sobre todo en las tutorías.
P.- Ahora estás poniendo en marcha AMIKIDS-EP, un proyecto de alfabetización mediática en Primaria. ¿Qué te ha movido a trasladar el foco en este nivel educativo?
R.- Otra de las conclusiones que obtuvimos del proyecto Leonardo fue que comenzar a trabajar en alfabetización mediática en la ESO equivalía a llegar tarde. En AMIKIDS-EP queremos hacer un diagnóstico del nivel de competencia en este ámbito de alumnos de segundo y tercer ciclo de primaria, es decir, de 8, 9, 10 y 11 años de edad, y darles herramientas para desarrollar pensamiento crítico. Es un momento clave, en el que muchos niños tienen acceso a su primer móvil y, con él, a redes sociales y contenidos de muy variada naturaleza. Es fundamental tener unos conocimientos básicos sobre qué es información, cómo contrastarla, qué se puede o no grabar, qué se puede o no compartir en redes u otros sistemas de intercambio de información, que no tiene que dar datos a una persona que no conozca y que le ha contactado en entornos digitales… La alfabetización mediática incide en muchas variables que afectan tanto a la información como a la interacción que los dispositivos digitales facilitan.
P.- ¿Qué ventajas presenta este nivel educativo cuando se abordan este tipo de competencias?
R.- En tercero, cuarto, quinto y sexto de Educación Primaria –los cursos a los que se dirige el proyecto– las niñas y los niños son verdaderas esponjas. Además, se trabaja mucho por proyectos y con situaciones de aprendizaje, lo que facilita la adquisición de hábitos. A esto se suma que normalmente tienen un profesor de referencia, frente a Secundaria, donde todo está más compartimentado por materias. Por último, son edades en las que la familia se implica más en la educación. Esto es importante no solo porque el uso de dispositivos permea todos los ámbitos, sino porque a veces son las niñas y niños de estas edades los que introducen ciertos conocimientos o debates en el hogar. La implantación del reciclaje tiene mucho que ver con el esfuerzo que se hizo desde los centros educativos: fueron los niños quienes llevaron la concienciación a las familias.
P.- ¿A qué tipo de fuentes mediáticas están expuestos los chicos de estas edades?
R.- Además de las que compartan con sus padres (los informativos que vean o el periódico que se lea en casa, la radio que escuchen en los desplazamientos en coche, búsquedas por internet que realicen juntos…), reciben sobre todo contenidos que se distribuyen a través de YouTube y TikTok, además de lo que naveguen a través de buscadores. Pero también hay que incluir la inteligencia artificial generativa, pues los alumnos de primaria están empezando ya a usarla para hacer trabajos y la alfabetización mediática puede ayudarles a usarla con sentido crítico.
Por eso es tan importante trabajar el pensamiento crítico, que es el objetivo final de AMIKIDS-EP. Esto se lleva a cabo a través de una herramienta específica que estamos diseñando y que incluye aspectos de comprensión lectora, pues hay una correlación importante entre comprensión lectora y la competencia en alfabetización mediática. Con este método planteamos preguntas y debates sobre lo que estamos consumiendo, precisamente porque en internet el consumo es tan rápido —el scroll infinito, la sucesión de shorts— que no da tiempo a la reflexión.
Esta aptitud crítica es fundamental porque en el estudio de secundaria descubrimos que los alumnos conocían muchos más influencers que periodistas. Existe el riesgo de que las cosas se conviertan en verdades no en función de su evidencia científica sino por cuánto se comparten en redes por las personas que más seguidores tienen. Y esto puede impactar en la vida de los ciudadanos. Un ejemplo claro es cuando se difunden remedios mágicos para enfermedades, tratamientos para adelgazar carentes de rigor médico. Cuando hablamos de menores, el deber primordial es protegerlos.
La alfabetización mediática es como enseñar a nadar. No sueltas a un niño en el mar, sino que le enseñas en la piscina, bajo supervisión. El aula es el entorno controlado donde trabajas competencias para que luego puedan navegar en internet, pues no se trata de prohibir la tecnología, sino de educar sobre para qué nos sirve y cómo evitar que se convierta en un problema para los menores. Esto pasa sí o sí por una educación mediática seria y completa.
P.- ¿En qué fases se desarrollará el proyecto?
R.- Estamos terminando de desarrollar la herramienta y la idea es ponerlo en marcha en el primer trimestre del curso que viene en colegios públicos de Andalucía, Castilla y León, Madrid y otras comunidades que quieran sumarse. Haremos tres sesiones: una para diagnosticar el nivel de competencia, otra que será una intervención con situaciones de aprendizaje y una tercera para evaluar el impacto de esa intervención.
El curso siguiente lo dedicaremos a la transferencia de conocimiento. Lo más importante de esta investigación es que impacte en las aulas y mejore la vida de los niños y las niñas. Por eso contamos con actores tan relevantes como las editoriales de libros de textos, las administraciones educativas, asociaciones de diverso tipo y los medios de comunicación.
P.- ¿Además de conocimiento y herramientas, qué hace falta para la implantación efectiva de la alfabetización mediática?
R.- Es fundamental que no dependa solo de la voluntad del profesor o profesora, sino que aparezca en los programas, en las unidades didácticas, se trabaje manera curricular y formal y que incluso haya una evaluación. Ya en 2018 la Comisión Europea sugería que hay que evaluar esta competencia en PISA, de la misma forma que se hace con el cálculo mental, la lectura o la escritura. Para esto se necesita voluntad política. Si no trabajamos a nivel curricular y a nivel estatal, lo que va a suceder, lo que ya está sucediendo, es que hay una brecha entre centros, es decir, entre los que sí facilitan esta formación y los que no. Tenemos que garantizar que todos los niños y las niñas, independientemente del centro en el que estén, de la comunidad autónoma en la que vivan, lleguen a adquirir esa competencia.
Por supuesto, en paralelo hay que seguir exigiendo una regulación y establecer normas para que el entorno digital sea más seguro, pero sabemos que esa medida es importante, pero no suficiente. La educación es lo que nos va a dar los recursos necesarios para afrontar muchas de las complejas situaciones que el entorno mediático nos está planteando y nos planteará en un futuro muy próximo.