“En los villancicos de José de San Juan se superponen múltiples capas: imitación del sonido de instrumentos, teología profunda y hasta rencillas políticas del momento”
¡A la fiesta! recoge las obras que Jorge Losana ha recuperado y grabado como parte de su proyecto Leonardo. El álbum se ha publicado recientemente con el sello Alpha Classics. Su título remite al carácter y temática jovial de las piezas que incluye: los villancicos del compositor español del Barroco José de San Juan (1687-1735). Losana es cantante, director, divulgador y fundador –e integrante– del grupo Cantoría, que da voz a las obras en el álbum.
29 octubre, 2026
Hace poco, este grupo interpretó algunas de ellas en el Museo del Louvre, para celebrar la inauguración de la retrospectiva sobre el pintor sevillano Francisco de Zurbarán. Este 30 de octubre, presentarán el proyecto en Aledo (Murcia), en el marco del festival de Música Antigua de Sierra Espuña. También actuarán en Bogotá el 17 de noviembre, y en Madrid el 3 diciembre, en el Auditorio Nacional. Posteriormente, iniciarán una gira en Países Bajos, organizada por el Festival de Utrecht, el más importante de música antigua del mundo.
Pregunta.- ¿Qué son los villancicos? ¿Tienen algo que ver con las canciones de Navidad que hoy se conocen como tal?
Respuesta.- En su origen no tenían nada que ver con los villancicos de Navidad que conocemos ahora. Es un género que se remonta al siglo XV, cuando en los salones de la nobleza se empezó a desarrollar un gusto por lo pastoril y lo bucólico. Juan del Encina, compositor muy importante de la época de los Reyes Católicos, los popularizó. Como muestra su etimología, era la música de las villas, de los villanos, es decir, de los campesinos. Se empleaba la lengua vernácula en vez del latín, y tenía un carácter popular y profano. Se puso muy de moda en la corte, y poco a poco fue evolucionando y llegó también a la música religiosa.
La iglesia empezó a utilizarlos, al principio, fuera de la liturgia, para atraer a los feligreses. De hecho, hay muchos escritos que contienen quejas de, por un lado, sacerdotes u obispos que protestaban porque la gente acudía a misa o a las vísperas por la música, más que por la propia religión. Y también, por otro, quejas de músicos y sacerdotes porque en algunos casos se prohibía. Siempre hubo esta tensión entre los que querían que se permitiera y los que querían prohibirla, especialmente en el contexto del Concilio de Trento del siglo XVI [en el que se definió la doctrina católica tras la irrupción del protestantismo], en el que se debatió cuál era el papel de la música.
P.- ¿Qué caracteriza a los villancicos religiosos en el Barroco?
R.- Se convirtieron en un género importantísimo, que se cantaba no solamente en Navidad, sino en todas las fiestas religiosas: el Corpus, Semana Santa… Y refleja muy bien la personalidad musical de la España de aquel momento. Tiene muchos toques de folclore, referencias a danzas populares, bromas, o incluso chascarrillos políticos del momento. Está también muy relacionado con el género de las ensaladas, que fue objeto del último álbum que publiqué. Algo característico de estos villancicos es que podían mezclar varios elementos, como imitaciones de instrumentos, de animales, o incluso de personajes extranjeros. En el caso de este CD, sí que se trata de villancicos de Navidad
P.- El autor de estas obras es José de San Juan. ¿Quién fue este hombre?
R.- José de San Juan era un músico catalán, de Hulot, que fue maestro de capilla en las Descalzas Reales de Madrid. En aquella época, los nacidos en la Corona de Aragón, incluidos los catalanes, no podían trabajar en Castilla, y viceversa, en un momento histórico tenso, tras la Guerra de Sucesión. Entonces, José de San Juan, que realmente se llamaba Josep de Joanetes, tuvo que cambiar su apellido y esconder su procedencia para poder trabajar para la realeza en Madrid. A nivel musical, también tiene música sacra [música litúrgica en latín], pero sus villancicos son el mayor exponente de su obra.
P.- ¿Cuáles es el interés de sus villancicos?
R.- En primer lugar, se trata de una música poco conocida, nunca antes grabada, y cuando la presentemos en Murcia y en Madrid, será la primera vez que se escuche en vivo desde la época de José de San Juan en España. Por tanto, esta recuperación ya tiene un interés científico y divulgativo de por sí; pero además, tiene muchísima calidad musical. Las temáticas de las piezas son muy graciosas: algunas son simplemente escenas de pastores adorando a Jesús, o sobre los reyes magos, pero contienen bastantes bromas, capas y dobles sentidos. Por ejemplo, una que hemos grabado para el álbum habla de un italiano que quiere traerle brócoli y macarrones al niño, y que no habla italiano realmente, sino una parodia de ese idioma. Sus obras también indagan en los misterios teológicos, a la vez que imitan el sonido de las campanas con un ritmo de danza popular y todas esas capas de humor.
P.- Eres miembro fundador del grupo Cantoría. ¿Cómo fue su creación?
R.- Este es ya nuestro décimo aniversario, pero empezamos como cuarteto vocal en la ESMUC, en Barcelona. El grupo ha ido evolucionando; tuvimos la suerte de tener bastante proyección europea gracias a un proyecto internacional y nos presentamos a muchos festivales; grabamos nuestro primer CD en Francia, y hemos pasado a los 20 integrantes actuales, que participamos en este disco. Somos una plantilla flexible, según el repertorio. No solo hacemos villancicos barrocos, también cantamos música sacra, que suele ser a cappella o con órgano; música del Renacimiento con menos instrumentos; o del siglo XVII, como hicimos en el Museo del Louvre. Sin embargo, sí que mantenemos un núcleo de integrantes fijo y una forma de cantar que pensamos que es bastante característica.
P.- ¿En qué sentido?
R.- En Cantoría huimos del bel canto, es decir, de la manera en que se canta en la ópera, con vibrato, que nos parece muy válida y bella, pero buscamos una manera más natural, en la que la voz suene casi hablada. Esto permite dar otro tipo de matices, otro tipo de inflexiones en la voz, otro tipo de detalles, que cuando utilizas el bel canto y ese nivel de volumen y de aire no se pueden hallar. Esta forma de proximidad era la más habitual en el Renacimiento, pero la estamos extendiendo a la música barroca, e incluso clásica.
P.- ¿En el Barroco también se empleaba el bel canto o se utilizaba una técnica más natural?
R.- El bel canto surge cuando la música llega a las grandes salas de concierto, especialmente a partir del clasicismo, y cuando surge una necesidad de cantar en espacios mucho más grandes, con otro tipo de acústica. En el Barroco es verdad que también se cantaba en grandes iglesias, pero todavía, dependiendo de la aproximación a la interpretación históricamente informada, puedes buscar una manera más “natural” de cantar ese repertorio, u otra más parecida al bel canto.
P.- ¿En qué consistió el concierto que disteis en el Louvre para la inauguración de la retrospectiva de Francisco de Zurbarán?
R.- Nos pidieron que pintáramos, de alguna manera, cómo sonaba la música en la época de Zurbarán. Por eso, empezamos con el sonido de la Sevilla de finales del siglo XVI, y después pasamos al legado del villancico en Madrid –que es donde muere Zurbarán– a principios del siglo XVIII, por lo que al final del concierto interpretamos las tres de las piezas del disco más significativas.