irene-de-andres-entrevista-sigma
Obtuvo una Beca Leonardo en Artes Plásticas y Arte Digital 2024

“Las ciudades de vacaciones para la clase trabajadora se construyeron en las dictaduras europeas del siglo XX para organizar y controlar el tiempo libre de los funcionarios”

NORA GONZÁLEZ FORNÉS

Dos colonias vacacionales construidas para la clase trabajadora; una en Caparica (Portugal), otra en Marbella; han sido el objeto de estudio de la artista Irene de Andrés Vega. Los resultados de su proyecto Por un lugar en el sol, por el que obtuvo una Beca Leonardo en Artes Plásticas en 2024, se exponen hasta el 31 de octubre en la galería madrileña Juan Silió. La muestra funciona como un espejo, con una mitad dedicada a la Ciudad Residencial Tiempo Libre de Marbella, y la otra mitad a la Colónia de Férias Um Lugar ao Sol de Caparica, que da nombre al proyecto. Se acompaña de un libro, editado por Concreta, en el que la artista plasma esta investigación artística en forma de díptico.

24 septiembre, 2026

Perfil

Irene de Andrés Vega

Pregunta.- ¿Cuál fue el punto de partida de Por un lugar en el sol?

Respuesta.- El proyecto está centrado en dos arquitecturas dedicadas a las vacaciones de las familias de clase trabajadora, y en la historia de estos dos complejos en cuestión. Ambos fueron levantados en el marco de un régimen dictatorial. La Colónia de Férias de Caparica, inaugurada en 1938, fue construida por la organización Fundação Nacional para a Alegria no Trabalho, un organismo destinado a la organización del tiempo de ocio de la clase trabajadora en el Estado Novo, con António de Oliveira Salazar como Presidente del Consejo de Ministros. La Ciudad Residencial Tiempo Libre de Marbella fue uno de los proyectos estrella de la Obra Sindical de Educación y Descanso, el organismo responsable del tiempo libre de la clase trabajadora en el Estado Español, con Francisco Franco como jefe de Estado, y abrió sus puertas en el verano de 1962. Al principio, el proyecto contaba con una tercera colonia marina en Italia, el complejo de Le Navi en Cattolica, pero era demasiado ambicioso y le restaba coherencia al conjunto de la investigación.

P.- ¿Dónde nació ese modelo de ciudad vacacional para la clase obrera?

R.- Este modelo en concreto se gestó en el Reino de Italia con Benito Mussolini como jefe de Gobierno, denominado Opera Nazionale Dopolavoro en 1928. A partir de entonces, se construyeron una serie de colonias marinas destinadas al descanso ordenado de las familias proletarias y al adiestramiento de las Juventudes italianas. Para muchos trabajadores y jóvenes fue la oportunidad de poder irse de vacaciones, algo poco común para la población de principios del siglo XX. Ese modelo se exportó en el Tercer Reich, que a través de la organización nazi Kraft durch Freude (cuya traducción es “Fuerza a través de la alegría”) ideó un resort conocido como Prora, en la isla de Rügen, y más tarde llegaría a Portugal y España.

P.- ¿Con qué objetivo se creaban estos resorts?

R.- Cabe destacar que los 15 días de vacaciones pagadas fueron fruto del internacionalismo proletario. Las dictaduras fascistas y los gobiernos liberales temían cualquier movimiento que pudiera devenir en un reparto justo de la riqueza. Por un lado, debían generar las infraestructuras necesarias para esas recién conquistadas vacaciones retribuidas y evitar otros modelos de asociacionismo que se pudieran dar en el tiempo libre de los trabajadores. Por otro lado, la salud de los trabajadores y la reproducción de las familias que sustentaban estos regímenes era fundamental para su propio funcionamiento.

En el caso de las ciudades de vacaciones de Marbella y Caparica no podía faltar la capilla, ya que reproducían el modelo nacional católico de los regímenes que las levantaron, además de otro tipo de actividades deportivas dentro de unas instalaciones asequibles para los sueldos de la clase trabajador, no tanto para los sectores más precarizados como el campesinado, que quedaban fuera de esa promesa de un lugar en el sol.

P.- ¿Por qué decidiste centrarte en estos dos casos de España y Portugal?

R.- Porque son arquitecturas situadas en lugares cuya principal fuente de ingresos es el turismo, en las que el sol tiene todo el protagonismo, por sus similitudes y por la colaboración de ambos países en ese periodo. Al ser las dos dictaduras que sobrevivieron a la Segunda Guerra mundial, ambas organizaciones colaboraron entre sí. De hecho, muchas familias de trabajadores del Estado Español veranearon en Caparica, tal y como muestran los dorsos manuscritos de las postales de la Colónia de Férias Um Lugar ao Sol.

En la actualidad, la turistificación conlleva una serie de problemas como el éxodo social del centro histórico de las ciudades o el encarecimiento de la vivienda, y me parecía especialmente interesante estudiar la historia de estos lugares en el contexto actual, que dista mucho de estos modelos de “turismo social”, con sus luces y sombras, por supuesto.

P.- ¿Cuál fue la evolución de estas ciudades tras el desmantelamiento de las dictaduras?

R.- Los gobiernos socialdemócratas que las precedieron las siguieron empleando. En Portugal, una vez cayó la dictadura, la FNAT pasó a ser el INATEL (Instituto Nacional para o Aproveitamento dos Tempos Livres dos Trabalhadores), que sigue funcionando también como agencia de viajes y operando lo que ahora se conoce como Hotel INATEL Caparica. En España, a partir de 1976, la mitad de la gestión de la ciudad vacacional de Marbella la llevaron los sindicatos ya legalizados de UGT y CC. OO., y siguió funcionando por sorteo, ofreciendo vacaciones de bajo coste en una zona principalmente dedicada al turismo de lujo, como es Marbella. Sin embargo, se privatizó hace poco, en 2023, y la Junta de Andalucía no me dio acceso a sus instalaciones para poder realizar la documentación, como sí pude hacer en Caparica.

P.- En tu trabajo artístico has tratado en varias ocasiones la instrumentalización del ocio y del tiempo libre. ¿Por qué?

R.- Reconozco que hay una parte biográfica, ya que nací y crecí en Ibiza, una isla que es sinónimo de sol, fiesta, playa y turismo. Por eso, la historia del viaje, la historia del turismo, siempre me han interpelado. Considero además que ir a los orígenes del modelo de turístificación actual y profundizar en cómo ha evolucionado la instrumentalización de las vacaciones y del tiempo libre de la clase trabajadora puede ayudarnos a vislumbrar otro horizonte vacacional.

Accede al archivo de Σ