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El escritor, Beca Leonardo en Creación Literaria 2021, publica 'La hija'

Sergio del Molino proyecta la imagen caleidoscópica de Rosario Weiss, discípula y posible hija de Goya

NORA GONZÁLEZ FORNÉS

En La atención, el único autorretrato que se conserva de Rosario Weiss (1814-1843), la artista lanza al espectador una mirada cómplice y sagaz, mientras levanta el dedo hacia su oído. Es un gesto que invita a afinar los sentidos, como si hubiera que descubrir algo escondido en la propia obra. Muy poco se sabe de la pintora, que fue la hija de Leocadia Zorrilla, ama de llaves de Francisco de Goya desde 1815, además de que fue discípula del pintor aragonés. El escritor Sergio del Molino aceptó el desafío implícito de ese cuadro, y ahora publica La hija, un relato, entre novela y ensayo, que “ahonda en los misterios” de este personaje. “Me interesan, más que las certezas, los elementos oscuros, que dan pie a la especulación. Es ahí donde surge la literatura”, sostiene el autor.

26 marzo, 2026

Perfil

Sergio del Molino

Del Molino, que escribió la novela híbrida Un tal González (Alfaguara, 2022) gracias a una Beca Leonardo en Creación Literaria y Artes Escénicas, ha optado una vez más por combinar las herramientas de la ficción y la no ficción para “redondear” la historia: “Sentía que al utilizar solo la ficción no cruzaba el umbral del silencio que quería traspasar, y con solo la no ficción tampoco hacía justicia al personaje y a la época. Con lo cual, decidí hacer dos libros en uno que escribí simultáneamente, y que están concebidos en un juego de espejos”.

En la primera parte, presta la voz narrativa a Juan Antonio Rascón, un diplomático y político que en su juventud conoció a Rosario Weiss y quedó prendado de ella. A través de sus recuerdos, cuenta la infancia de la artista en la Quinta del Sordo, la crianza libérrima en una familia que rompía con las convenciones de la época, el exilio a Burdeos y la carrera de una artista joven y liberal, que fue socia del Liceo Artístico y Literario de Madrid. “Rosario Weiss tuvo una vida breve, pero intensísima. Estuvo en el centro de muchísimos eventos relevantes para la historia de España: fue partícipe del origen de la política moderna, del primer gran exilio político a Francia, fue maestra de dibujo de Isabel II…”, enumera el escritor.

Al autor, que habla en primera persona en la otra parte del libro, le sedujo su enorme capacidad de sacar adelante una carrera artística con todo en contra, de crear una voz que desafiaba la moral de su tiempo, de desarrollar una mirada política compleja y una dimensión intelectual rara en los artistas de su época: “Es una persona absolutamente libre, incluso para los parámetros de hoy, en cuestiones políticas y sexuales. El Romanticismo fue en España un periodo muy pacato, y a pesar de eso, se negó a seguir el itinerario que se esperaba de ella, que era el matrimonio”. Y añade: “Tuvo mucho que ver con la educación que recibió por parte de Goya y de su madre, y con la forma en la que creció, rodeada de las Pinturas Negras y retratos de su madre semidesnuda, en una casa en la que las cuestiones del pudor y del cuerpo no importaban”.

La portada del libro transmite la dualidad presente en toda la obra, jugando con las imágenes fragmentadas de Goya y de Weiss. El enamoramiento de Rascón en la parte novelesca se desdobla en la fascinación de Del Molino en el ensayo, cuya mirada hacia el autorretrato de Weiss en el Museo del Prado hace eco a la mirada de la artista, que a su vez contempla a Goya para pintarlo. “Este juego de miradas me interesaba mucho, porque estamos hablando de una retratista, alguien que se pone delante de otra persona y nunca sabes –ese es el gran misterio del arte– cuándo está retratando a esa persona y cuándo a sí misma. Creo que esas fronteras nunca están claras. ¿Estás proyectando algo de ti o estás siendo fiel a la figura pintada? Y esa reflexión la hago constantemente en lo que escribo”, relaciona.

La ambigüedad que atraviesa la historia de Weiss es consecuencia directa de la oscuridad que emana de la biografía del propio Goya. Del Molino explora en el libro la relación entre ella y el pintor aragonés, que “indudablemente, ejerció de padre de forma voluntaria”. “Es plausible, porque las fechas coinciden, que Rosario fuera hija biológica de Goya, pero no se puede demostrar. Lo que no es especulativo es que él fue una presencia constante en su vida. Creo que ser padre no es una cuestión genética. Tiene un elemento de presencia física, de estar ahí para educar, para alimentar, y en ese sentido la de Goya fue una paternidad elegida. Por supuesto, también fue su maestro, pero me parecía que era preciso ahondar en esta cuestión que, por lo visto, incomoda tanto a algunos historiadores”, relata Del Molino.

Hija y discípula de Francisco de Goya, artista excepcional y pintora olvidada, amante libre y mujer repudiada: Sergio del Molino proyecta la imagen fragmentada de Rosario Weiss a través de múltiples miradas, en un afán literario de descifrar el acertijo que le suscita su autorretrato.

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