Seis investigadores de la Red Leonardo, galardonados con los Premios Nacionales de Investigación 2026
Dos Premios Nacionales de Investigación y cuatro Premios Nacionales de Investigación para Jóvenes han recaído este año en investigadores que en su día recibieron una Beca Leonardo de la Fundación BBVA. Entre ellos se encuentran Carmen Álvarez Lorenzo y Miguel Anaya Martín, reconocidos respectivamente con los premios de las modalidades sénior y joven en el área de Ciencias Físicas, de los Materiales y de la Tierra.
24 septiembre, 2026
El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha concedido los Premios Nacionales de Investigación y los Premios Nacionales de Investigación para Jóvenes 2026, que reconocen la excelencia científica y la contribución al avance del conocimiento. En esta edición se han concedido diez premios en cada una de las dos modalidades, dotados con 30.000 euros cada uno.
Seis de los veinte investigadores distinguidos son becarios Leonardo de la Fundación BBVA: José Miguel Adam Martínez y Carmen Álvarez Lorenzo han recibido un Premio Nacional de Investigación, mientras que Miguel Anaya Martín, Jorge Calvo Zaragoza, Biola María Javierre Martínez y Katherine Villa Gómez han sido distinguidos con un Premio Nacional de Investigación para Jóvenes.
El Premio Nacional de Investigación Leonardo Torres Quevedo, en el área de Ingenierías y Arquitectura, ha sido concedido a José Miguel Adam Martínez “por su forma innovadora de entender y diseñar estructuras más seguras y resistentes”. Adam es catedrático del Instituto de Ciencia y Tecnología del Hormigón (ICITECH) de la Universitat Politècnica de València.
El investigador recibió en 2017 una Beca Leonardo en Ingenierías y Arquitectura para desarrollar el proyecto “Mejora de la resiliencia de edificios frente a eventos extremos: el desafío de las columnas de esquina”. La investigación abordaba el reto de evitar el colapso progresivo de edificios cuando un elemento estructural falla a consecuencia de acontecimientos extremos, con especial atención a las columnas de esquina.
El proyecto incluyó el ensayo de un edificio a escala real en el que se provocaba el fallo de columnas de esquina para estudiar los mecanismos resistentes que se activan y comprender cómo evitar que un daño localizado se propague por el conjunto de la estructura. La investigación permitió abrir una nueva línea de trabajo sobre el colapso progresivo que posteriormente se amplió a otros tipos de estructuras, como puentes y bóvedas de crucería.
La investigación de Adam ha continuado con proyectos de gran alcance internacional, incluida una ayuda Consolidator Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC).
El Premio Nacional de Investigación Blas Cabrera, en el área de Ciencias Físicas, de los Materiales y de la Tierra, ha sido concedido a Carmen Isabel Álvarez Lorenzo “por su destacada trayectoria investigadora en el ámbito de la ciencia de los materiales biomédicos”. Álvarez es catedrática de la Universidad de Santiago de Compostela y directora del Instituto de Materiales de la USC (iMATUS).
Álvarez Lorenzo recibió en 2015 una Beca Leonardo en Biomedicina para desarrollar el proyecto “Lentes de contacto para ojo diabético”. El objetivo era crear lentes de contacto capaces de actuar como plataformas para la liberación controlada de fármacos en la superficie ocular y contribuir así al tratamiento localizado de patologías asociadas a la diabetes.
Durante el proyecto se diseñaron hidrogeles para lentes de contacto capaces de liberar de forma controlada distintos fármacos. Los estudios preclínicos mostraron su buena biocompatibilidad y permitieron comprobar que los medicamentos liberados desde los prototipos podían penetrar eficazmente en la córnea.
La coincidencia de su reconocimiento con el de Miguel Anaya Martín, también becario Leonardo, convierte además a esta área en un punto de encuentro entre dos generaciones de investigadores distinguidas en la misma edición de los Premios Nacionales.
En efecto, Miguel Anaya ha recibido el Premio Nacional de Investigación para Jóvenes Felisa Martín Bravo, en el área de Ciencias Físicas, de los Materiales y de la Tierra, por “su destacada trayectoria investigadora en el ámbito de los materiales emergentes para energía y optoelectrónica”.
Este investigador Ramón y Cajal en la Universidad de Sevilla e investigador de la Universidad de Cambridge recibió en 2023 una Beca Leonardo en Ciencias Básicas para desarrollar el proyecto “Detectores de conteo de fotones de rayos X de Perovskite@MOF”. El proyecto exploraba el potencial de nuevos materiales para mejorar los detectores utilizados en técnicas de imagen médica, particularmente en la tomografía axial computarizada (TAC).
La investigación proponía utilizar perovskitas de haluro encapsuladas en una red metal-orgánica (MOF) como alternativa a los materiales empleados tradicionalmente en estos detectores, con el objetivo de facilitar su fabricación y reducir sus costes. El desarrollo de detectores de conteo de fotones puede contribuir a mejorar la precisión de las imágenes médicas.
El Premio Nacional de Investigación para Jóvenes Gabriella Morreale, en el área de Medicina y Ciencias de la Salud, ha recaído en Biola María Javierre Martínez por “su destacada trayectoria en el campo de la epigenética y la genómica funcional”. Javierre es investigadora en el Institut de Recerca contra la Leucèmia Josep Carreras de Barcelona.
Javierre recibió en 2024 una Beca Leonardo en Biomedicina para desarrollar el proyecto “Decodificando cómo los silenciadores orquestan la diferenciación celular normal y maligna”. La investigación se centró en los silenciadores, elementos del genoma capaces de bloquear la actividad de determinados genes, para comprender mejor su papel en la diferenciación celular.
El proyecto estudió estos mecanismos en la generación de linfocitos, esenciales para el funcionamiento del sistema inmunitario. Conocer qué secuencias reguladoras controlan la actividad de los genes y cómo sus alteraciones pueden contribuir al desarrollo de enfermedades permite avanzar en la identificación de biomarcadores y nuevas dianas terapéuticas para leucemias, linfomas y otras patologías.
Katherine Villa Gómez ha sido distinguida con el Premio Nacional de Investigación para Jóvenes María Teresa Toral, en el área de Ciencia y Tecnologías Químicas, “por una investigación pionera en fotocatálisis y materiales sostenibles, integrando química, nanociencia y micromotores autopropulsados por luz para abordar retos energéticos y ambientales”, destaca el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Villa es profesora ICREA y dirige un grupo de investigación en el Institut Català d’Investigació Química (ICIQ) de Tarragona.
En 2023, cuando era investigadora Ramón y Cajal en el ICIQ, Villa Gómez recibió una Beca Leonardo en Ciencias Básicas para desarrollar el proyecto “Nanorrobots ópticos recargables para la erradicación de biopelículas fúngicas (RobotsFun)”. La investigación planteaba desarrollar diminutos robots capaces de utilizar la energía de la luz para desplazarse y actuar frente a biopelículas producidas por hongos, responsables de infecciones difíciles de tratar.
El proyecto exploraba una estrategia alternativa frente al problema de las resistencias a los tratamientos antimicrobianos. Los nanorrobots estaban concebidos para almacenar energía lumínica y mantener su actividad incluso en condiciones de oscuridad, con el objetivo de desarrollar en el futuro nuevas herramientas para combatir las infecciones fúngicas.
El Premio Nacional de Investigación para Jóvenes María Andresa Casamayor, en el área de Matemáticas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, ha recaído en Jorge Calvo Zaragoza “por haber impulsado y consolidado una línea de investigación original en el ámbito del reconocimiento óptico de música, combinando visión por computador e inteligencia artificial”. Calvo es catedrático de la Universidad de Alicante.
Calvo Zaragoza recibió en 2021, cuando era profesor ayudante doctor, una Beca Leonardo en Tecnologías de la Información y la Comunicación para desarrollar el proyecto “Modelos neuronales basados en grafos para reconocimiento óptico de partituras”. La investigación abordaba el reto de conseguir que los sistemas informáticos no se limitaran a identificar los elementos gráficos de una partitura, sino que fueran capaces de comprender las relaciones que existen entre ellos.
El proyecto planteaba representar la notación musical mediante estructuras matemáticas de grafos y desarrollar modelos de redes neuronales capaces de inferir directamente esa estructura a partir de una imagen. De este modo, se buscaba superar las limitaciones de los sistemas tradicionales de reconocimiento óptico de música y avanzar hacia una comprensión computacional más completa.